John Elkann, propietario de la Juventus, habla de los futbolistas igual que hacía su abuelo Gianni Agnelli, como si fueran obras de arte. Pero corren tiempos oscuros. En la galería de Turín ya no hay un Paolo Rossi, ni un Sívori, ni un Platini, ni un Boniek. La Juve que enfrentará al Madrid hoy en Miami es la más limitada del nuevo siglo y el lienzo más preciado de la colección, el turco-alemán Kenan Yildiz, es un valor inestable.

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