En la última Eurocopa, después de cada partido de la selección inglesa, había un ritual. En los altavoces de los estadios por los que pasaban The Lionesses sonaba Sweet Caroline de Neil Diamond. La música explotaba en la garganta de la afición que copó todas las gradas que le pusieron por delante durante el torneo y se extendía al campo. Las jugadoras saltaban y cantaban. No fue el triunfo de una selección. Fue el triunfo del fútbol femenino. “Fue muy especial para nosotras”, cuenta Keira Walsh (Mánchester, 25 años), elegida mejor jugadora de la final que Inglaterra le ganó a Alemania en Wembley, hoy refuerzo estrella del Barcelona que busca estirar su idilio en la Champions: las azulgrana se estrenan esta noche frente al Benfica (21:00 horas, DAZN) en el Johan Cruyff. “Comenzamos a escuchar las mismas canciones que normalmente se sentían en los partidos del fútbol masculino. Era algo genuino. Hablamos de fútbol, sabes. No hablamos de cuestiones de agenda, no hablamos de hombres o de mujeres. Simplemente, hablamos de lo que pasaba en el campo. Y a la gente le gustaba”.

