Suena la música del bar anexo a la Pista 6 de Melbourne Park, donde un debutante español cae. Al menos, a Martín Landaluce le quedará siempre el buen regusto de estos días australianos para el descubrimiento: primer Grand Slam, los cosquilleos propios de un estreno y el aprendizaje, luego no es menor la recompensa. El joven madrileño, 19 años, experimenta las rampas del acceso a la élite (6-4, 6-3 y 6-3 para el local James McCabe) y estos primeros pasos del curso insinúan una buena dirección en ese intento por colarse en el top-100 y reforzar el crecimiento. “¡Dale, Martín, que va a dudar!”, le anima el capitán español de la Copa Davis, David Ferrer, muy atento a la evolución del chico teniendo en cuenta que el tenis patrio se encuentra inmerso en plena transición. Pero el fortachón McCabe, espalda en triángulo invertido, no tiembla.

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