Los cuatro meses de sanción a la etíope Gudaf Tsegay tras un positivo fuera de competición están dando que hablar en el mundillo atlético. La doble campeona del mundo ‘pitó’ en un control antidopaje en diciembre del año pasado por un metabolito del letrozol, que es un potente inhibidor de la enzima que convierte la testosterona en estrógeno. Dicho de otro modo, se usa sobre todo para enmascarar el uso de sustancias que mejoran el rendimiento.

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