Fue el duelo de la tarde en el Estadio Olímpico de Múnich. Tras 4.900 metros de movimientos tácticos sobre el hipotético tablero de ajedrez que a veces es el tartán, Mohamed Katir plantó cara a Jakob Ingebrigtsen en los últimos 50 metros de la final de 5.000 e intentó emular a Wightman en el Mundial, pero esta vez el noruego, rabioso por aquella carrera de 1.500, no dejó que le adelantaran y se proclamó campeón de Europa con 13:21.13.

