Dice el adagio que un purasangre con corazón de campeón gana desde el primer metro al último. Como ganaba el gran Secretariat. Con el carácter. Así ganó Katie Ledecky su primer 800 en unos Juegos Olímpicos, en 2012, con 15 años. Así ganó este sábado en Singapur su séptima final de 800 en unos campeonatos mundiales. A ritmo de récord mundial durante 600 metros, con marcas intermedias insólitas. Con una exhibición de bravura. Sin especular. Sin dejarse intimidar cuando tenía motivos para temer lo impensable: perder una gran carrera de 800 después de 13 años de imbatibilidad y 32 medallas entre Juegos y Mundiales. Todo el tesoro de la nadadora más condecorada de la historia de la natación puesto en la balanza no superó en gloria el peso de la medalla número 33.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *