Dos semanas lleva Kang-in Lee siguiendo el plan de entrenamiento pautado por el Atlético desde que los problemas administrativos derivados de su exención del servicio militar le impidieran salir de Corea del Sur e incorporarse a los entrenamientos en Los Ángeles de San Rafael. Sin embargo, en los últimos días acelera especialmente. Por un lado, porque descuenta los días que le restan para que el domingo 9 se enfunde por primera vez el 7 en un partido. Por el otro, por el desplazamiento a Seúl de Robert Avilés, uno de los ayudantes de Luis Piñedo, para supervisar y dirigir su puesta a punto.

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