El campamento de la selección alemana en Qatar es el más alejado de la acción mundialista de todos los participantes. Se han instalado en un estupendo complejo de lujo en el punto más al norte de la península, en Al Shamal, al borde de las aguas del golfo Pérsico, a una hora y media de Doha a través de un extenso secarral moteado de arbustos. Tienen cerca el campo de entrenamiento un pedazo de césped rodeado de murallas almenadas, donde recibe el delantero del Chelsea y de la selección germana Kai Havertz, que se estrena este miércoles contra Japón (14.00, Gol Mundial) en un Mundial con 23 años. Cuando Alemania ganó el de Brasil 2014, tenía 15 y vivía con sus padres y su hermano en Aachen.

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