Julen Guerrero debutó con la selección española de la mano de Javier Clemente en 1993. Un año más tarde, y en plena ola de popularidad, el entonces futbolista del Athletic jugó su primer Mundial, el de Estados Unidos. “La expulsión lo cambió todo”, recuerda ahora Guerrero sobre su debut ante Corea, que acabó con tropiezo y empate a dos. Se perdió el duelo contra Alemania, que también finalizó en tablas, y volvió al once frente a Bolivia con una victoria que selló la clasificación. En octavos, España pasó por encima de Suiza y en cuartos llegó uno de los partidos que han quedado grabados en el imaginario colectivo del fútbol español: los cuartos contra Italia. “Nos veíamos en la final”, asegura ahora Julen, aunque un gol de Roberto Baggio frustrara las aspiraciones de España.

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