Madrid, de repente, tiene un mal sueño. Durante unos instantes, el aficionado de la Caja Mágica se imagina un torneo sin Carlos Alcaraz, se despierta empapado y jadea nervioso: ¿Esto está pasando? El trance dura un buen rato, hasta que se recupera de pleno la consciencia y se aterriza en la realidad. Al final, era solo eso, un mal sueño: 2-6, 6-4 y 6-1 para el murciano, en 2h 16m. Otra victoria, sí, pero la tarde ha transcurrido a ritmo de sobresalto. Emborronado, el chico ha sufrido de lo lindo ante Emil Ruusuvuori, que le ha tenido contra las cuerdas y al final se ha diluido. Habrá cita el domingo, pues, contra el búlgaro Grigor Dimitrov (7-6(6) y 7-6(2) a Gregoire Barrere).

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