La foto del día en el acorazado UAE recalado tres noches en el Pisa Tower Plaza Hotel no es la de Isaac del Toro extenuado y triunfal en la plaza del Campo, maglia rosa en su juvenil pecho henchido, y su melenita bien cuidada, sedosa, ni tampoco la de Juan Ayuso, cerca pero lejos, extenuado y cansado, rodilla herida, gafas oscuras de montura verde que no pueden ocultar un aire de desaliento, sino la de la bendición que envía Tadej Pogacar desde su Instagram al primer líder mexicano en la historia del Giro, él, el dios esloveno sentado de frente con aire misterioso, gafas de cristales azules, gorra con banda arcoíris bien calada, manguitos con la leyenda Richard Mille, los relojes más caros y exclusivos, y una taza de café estampada que su mano derecha pega a sus labios. Observa detenidamente a Isaac del Toro, que, sentado a su izquierda a la misma mesa, de perfil en la foto, engulle goloso un croissant, casco de carretera encasquetado, rostro sudoroso de persona que acaba de terminar un entrenamiento. Dos frases sobreimpresionadas: “Looking at the future” (contemplando el futuro) y “Enjoy the pink journey” (goza de tu viaje en rosa).

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *