Lo que prometía ser un debate político intenso terminó siendo una de las jornadas más convulsas en torno al Congreso argentino en años: el Senado aprobó la reforma laboral promovida por el presidente Javier Milei, un proyecto que reconfigura el mercado de trabajo, y lo hizo mientras decenas de miles de personas protestaban, algunos con violencia, contra lo que consideran un ataque a derechos conquistados durante décadas.

