¿Es una final la que juega España aquí mañana?, preguntaba este jueves en Córdoba un empleado de seguridad del estadio El Arcángel, ajeno a la tormenta que vive la selección femenina. No es una final, no; es un amistoso contra Suecia, la número tres del ranking mundial, que no tendría la menor trascendencia si no fuera porque España está rota. 15 jugadoras de la selección renunciaron a acudir a la llamada del seleccionador, Jorge Vilda, mientras “no se revierta” una “situación” que, según dicen, les afecta “de manera importante” en su “estado emocional” y en su “salud”. No han explicado todavía cuáles son las limitaciones y los problemas en su día a día con la selección.

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