Son las 7.00 de la mañana de un domingo en Sacramento y Jordi Fernández (Badalona, 39 años) responde desde las oficinas de los Kings. “Aquí no hay domingos ni lunes”, cuenta el único técnico español en la NBA, primer asistente de Mike Brown, el cargo más alto que puede alcanzarse en un banquillo de la liga estadounidense por debajo del puesto de entrenador jefe. El trabajo es desbordante y bajo la lupa de Jordi Fernández se despliega un cuerpo técnico de 14 personas que él se encarga de organizar a un ritmo frenético. “Mi labor es estructurarlos y hacer mucho trabajo para el primer entrenador para que él se centre en liderar al grupo, competitiva y emocionalmente”, explica el preparador catalán. Él además asume la preparación defensiva de Sacramento mientras Jay Triano, el segundo asistente, se centra en el ataque. “Los días que jugamos empiezo a las seis de la mañana. Hay que trabajar mucha gente conjuntamente y a un ritmo muy alto porque son 82 partidos de liga en siete meses. Eso es complicado de organizar”, afirma.

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Con Lebron y Jokic

Por la pizarra de Jordi Fernández han pasado nombres ilustres. Sobre todo, LeBron James y Nikola Jokic. “Una cosa que tienen en común es que hacen mejores a sus compañeros, además de producir mucho. Siempre los he comparado por eso. Son jugadores con quienes los demás juegan muchísimo mejor que sin ellos. Eso tiene mucho mérito porque muchas súper estrellas producen y anotan, pero ellos dos además ayudan”, explica el técnico.
Esa constelación de astros que es la NBA genera, según él, “una percepción falsa de que se juega de manera individual”. “Equipos como Golden State se pasan mucho el balón. Cuando llega el momento de ganar y el baloncesto de calidad, se tiene que jugar muy bien. No he visto a ningún equipo que gane un campeonato sin jugar así. La táctica tiene mucha importancia, entendiendo que las reglas del juego cambian el estilo. En Europa todo el mundo está en la pintura y se acaban tirando muchos más triples porque no hay espacios. Aquí el campo es más grande y la línea de tres está más lejos, el juego se abre y hay esa tendencia a anotar más. Es una consecuencia de las normas del juego”. 
En ese ecosistema el asistente de Sacramento destaca también la mirada hacia el jugador español: “Siempre se ha tenido mucho respeto, sobre todo por el programa que la federación ha desarrollado. No solo viene de este Eurobasket, porque no salíamos como favoritos y se dio un recital. Desde la generación dorada y las finales de los Juegos Olímpicos nos asentamos en el panorama mundial y nos ganamos un respeto con jugadores que eran estrellas en la NBA. El Eurobasket ha reafirmado la admiración a cómo se trabaja y cómo se compite”.

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