A algún sevillista todavía le dura el susto en el cuerpo cuando revive cómo consiguió su equipo rescatar un punto el pasado domingo ante el Girona en el Sánchez-Pizjuán. El penalti cometido por Suazo en el último minuto, con 1-1 en el marcador, enfadaba a un afición que sufría viendo cómo su equipo había empatado en el 92′ de partido. Pero allí estaba Odysseas Vlachodimos para detener el lanzamiento de Stuani, que entró en el campo para lanzar la pena máxima. 

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