Jonathan Milan empieza el año con una sonrisa tranquila. Hay ambición, sí, pero también método. El sprinter italiano confía en el trabajo diario, en el grupo y en un calendario que invita a soñar sin precipitarse. Arabia Saudí abre el camino.


Jonathan Milan empieza el año con una sonrisa tranquila. Hay ambición, sí, pero también método. El sprinter italiano confía en el trabajo diario, en el grupo y en un calendario que invita a soñar sin precipitarse. Arabia Saudí abre el camino.