Hay ocasiones en las que el mayor rival es el campo de golf. Fue una de esas veces este viernes en el recorrido de Southern Hills, en Tulsa, Oklahoma, en la segunda jornada del Campeonato de la PGA, el segundo grande de la temporada. Ganarle al campo, arañarle aunque fuera un golpe a su par 70, podía considerarse en sí triunfo por lo duro que estaba el trazado, con fuertes rachas de viento, unos greens compactos y unos búnkers traicioneros cuya arena dio más de una sorpresa. Y en esa marejada se hizo fuerte Jon Rahm, que después de un jueves zarandeado con tres sobre el par, firmó uno abajo (69, dos arriba en el total) para entrar en el fin de semana con opciones de escalar posiciones, lejos todavía de la cabeza (Justin Thomas entregó una tarjeta final de -6, a la espera de que acabaran otros competidores).

