Hay una constante en Jon Rahm para cada cosa que hace. Quiere ser el mejor. La misma vena competitiva late jugándose el US Open que compartiendo una partida de mus con los amigos cuando vuelve a casa en Navidad. Rebosa confianza en sí mismo, y él se ríe pensando que algunos lo consideran una bilbainada. En verdad es la fe que puso los pelos de punta a Eduardo Celles, su entrenador, cuando durante un viaje en coche el alumno le dijo sin un temblor de duda que sería número uno del mundo. El chico tenía 13 años. Jon Rahm se propuso ser el mejor y lo ha sido. Se juró ganar un grande y cumplió. En la carrera ha saltado cada obstáculo, desde nacer con un pie zambo a sufrir con el inglés. Hoy no solo es uno de los mejores deportistas españoles y un sólido habitante en la élite del golf a los 27 años. Su apasionada lealtad al circuito americano (PGA Tour) en la guerra contra la liga saudí le ha reforzado como un referente y líder también fuera del green.

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También un altavoz contra el racismo

Tiger Woods rompió una barrera racial pero el golf sigue siendo un deporte de mayoría blanca. El Masters, por ejemplo, no homenajeó hasta hace dos años a Lee Elder, primer negro que jugó en Augusta (1975), recientemente fallecido. 
Frente al racismo también se posicionó Rahm en 2020 cuando la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía sacudió Estados Unidos y generó el movimiento Black Lives Matter. “Invito a mis compañeros a apoyar las causas para eliminar el odio, la intolerancia y el racismo. Me encanta mirar más allá de las cuerdas y ver la diversidad de rostros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos. Continuemos en apoyo de nuestra comunidad afroamericana y aceptemos nuestras diferencias”, publicó Rahm en sus redes sociales, uniéndose a las reivindicaciones ciudadanas en el país que le ha adoptado. Rahm acompañó su mensaje de una cita de Nelson Mandela: “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o por sus antecedentes, o por su religión. La gente debe aprender a odiar, y si aprenden a odiar, se les puede enseñar a amar, ya que el amor llega más naturalmente al corazón humano”.

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