Joel Parra (Barcelona; 23 años) saltó, voló, y se citó con la gloria, balón en la mano y canasta a escasos centímetros, un punto abajo el Joventut de Badalona con el segundero ofreciendo sus últimos estertores en la semifinal de la pasada Copa del Rey. Pero Abromaitis apareció de la nada y puso la mano para meter una gorra que valía el triunfo para el Lenovo Tenerife, también una bofetada para el rival y para un Parra al que se le cayó la capa de repente. Al menos la de jugador porque había hecho 26 puntos, un partidazo de arrea. Pero no la de líder del vestuario. “Me senté en el vestuario y dije que lo habíamos dado todo, tanto ellos como yo, que tuvimos el partido controlado 39 minutos y 50 segundos y que cambió en los últimos 10 segundos. Que esto es el deporte y que podíamos estar orgullosos”, cuenta el alero de la Penya. Segundos más tarde, fue a la jefa de prensa y le preguntó qué quería que hiciera ante los medios, ejemplo de profesionalidad y saber estar, de un carisma que, dicen desde el camerino, desparrama a raudales. Pero con todo eso no le alcanza a Parra, perfeccionista como pocos y obsesionado con la defensa, un jugador hecho a la medida que hoy se bate con el London Lions (20.00, Dazn) en el Olímpic de Badalona en los octavos de final de la Eurocup.

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