El miércoles, el Barcelona anunciaba el fichaje de Joan García y se acababa así el culebrón del portero de Sallent, que abandonaba el Espanyol para unirse al rival ciudadano. Una operación que ha escocido mucho entre al afición perica, que se siente traicionada por el que hasta hace pocos días era el ídolo de la hinchada blanquiazul, clave en la permanencia del equipo.

