Con las miradas puestas ya en el fin de semana decisivo, el Tour de Suiza regaló la última oportunidad para los valientes. El trazado, que se desarrollaba en los alrededores de Bad Ragaz, presentó un primer tramo de notable exigencia, con dos puertos de primera categoría y un terreno perfecto para la escapada, y unos 55 kilómetros finales ideales para la persecución. En el cantón de San Galo, región situada en la Suiza germanófona, Jhonatan Narváez impuso su ley en vísperas de una contrarreloj individual que servirá como prueba de fuego para Tadej Pogacar y el resto de contendientes a la clasificación general del Tour de Francia.

