Acababa de jugar el Real Madrid un partido de Supercopa de Europa en Mónaco, era el año 2000, cuando José Ángel de la Casa y Jordi Bosch, entonces secretario general de RTVE, se acercaron a mí para decirme que esa temporada iba a presentar Estudio Estadio. Así era José Ángel, directo, claro y elocuente, lo suficiente como para no esperar otra respuesta que aquella que esperaba. José Ángel fue mi primer jefe en TVE; cuando llegué, en enero de 1989, ya era director de Estudio Estadio. A partir de ese momento empezó una larga relación llena de experiencias, Juegos, Mundiales, Eurocopas, Champions y tantos y tantos eventos. De él aprendí a reconocer el innegociable valor de la dignidad. Fue capaz de sostenerse en todos los escenarios, también en los hostiles, y a percibir que ya entonces los estilos en televisión tendrían diferentes derivas. Nunca sintió que la suya fuera la verdad única, ni se quemó jamás en la hoguera de las vanidades.

