Arrancó al comenzar el Pico Jano, último puerto de la quinta etapa y primera llegada en alto de la Vuelta, y ya nadie le atrapó. Ni siquiera Evenepoel ni Mas, capaces de desfigurar por un día a Roglic. Al cruzar la meta, se sucedieron los abrazos en el equipo Alpecin. Su arriesgada apuesta había dado éxito; Jay Vine (Australia; 26 años), corredor virtual y de rodillo hace un par de años —aunque formaba en el ARA, equipo Continental australiano—, se acababa de laurear. Algo que no resultó circunstancial como se ha visto de nuevo este sábado, vencedor en la etapa entre Pola de Laviana y el Colláu Fancuaya, primer clasificado en los seis puertos de montaña del día, lo que le otorga el maillot de lunares.

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