Javier Aguirre tiene un kilometraje envidiable en el fútbol global. Más de 50 años envuelto en el negocio del balón como jugador y entrenador, el Vasco ha aprendido de sus errores, despidos, aciertos y bromas. Sabe cómo domar a la prensa y más en un momento en el que el optimismo desborda México. A la primera pregunta sobre si Guillermo Ochoa tendrá algún minuto de juego contra Chequia, dejó patentado su sello de irreverencia: “¡No me vuelvan a preguntar de Memo, cabrones!”. “Lo dije siempre desde que volví: no iba a regalar nada. Los que están aquí están por merecimiento propio, sin afán de ser injusto”, agregó.

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