Fue una <strong>noche durísima para el Barcelona</strong>. En la pista, en los vestuarios y, sobre todo, en el hotel. Desvelos pensando cómo pudo perder la semifinal de la Euroliga ante un Madrid al que tenía tomada la medida <strong>(balance de 11-3 desde la llegada de Sarunas Jasikevicius y cinco victorias seguidas en los Clásicos)</strong>, frente a un eterno rival en su versión más irregular de la era Laso, tras ir ganando por 13 puntos al inicio del tercer cuarto y disfrutando de una <strong>actuación antológica de Nikola Mirotic: 26 puntos, 12 rebotes y 39 de valoración</strong>.

