Talento de microondas como pocos en la NBA, la cuestión con él es si los tiros entran o no. Puede parecer demasiado obvio, pero es que su caso no es como el resto: Murray vive y muere en los tiros difíciles. No es que juegue mejor o peor, es si los anota o si los falla. En esa delgada línea se mueve y en estos Playoffs la cruza hacia el mejor lado posible, el de convertirse en un metepuntos indefendible. Ante Los Angeles Lakers, el canadiense metió 23 puntos en el último cuarto (para sus 38 finales) y dinamitó un partido que los angelinos tenían aparentemente controlado. LeBron y Davis, cerca del K.O.

