Apenas el alma se serena, y busca encantamiento en el velódromo-pista de atletismo después de la traumática experiencia de un vuelo con una compañía de bandera y economía extractiva a través de aeropuertos-centros comerciales, que un shock de anuncio de luces de discoteca la perturba de nuevo. Y piensa, qué miseria, el atletismo necesita también convertir sus templos en escaparates de colorines flasheantes. Como si la personalidad de Jakob Ingebrigtsen, el dios blanco del mediofondo y máxima figura anunciada en los Campeonatos de Europa en pista cubierta, desde el jueves hasta el domingo en Apeldoorn (Países Bajos) y la cultura del atletismo fueran ya siameses inseparables con las luces led de colores que siguen el óvalo de la pista señalando a los corredores, y a los espectadores, el ritmo de carrera apropiado según el criterio del organizador. Sobre el delicado pino siberiano de uno de los mejores velódromos del mundo, elevado sobre cuadernas similares a las de los barriles y veleros, se han erigido gradas y plataformas en puro equilibrio.

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