Es estudio de fisiólogos, que le conocen muy bien, la relación entre Jakob Ingebrigtsen y el ácido láctico, que no sube de 4,5 milimoles cuando se entrena en largas salidas, es la ciencia y es un chaval larguísimo y cabezón que media hora antes de la primera de las cuatro carreras que le esperan en sus cuatro días turcos, la semifinal de los 1.500 metros, corre alrededor del pabellón en la noche fría de Estambul, y oscura, saltando escaleras y aceras. Es la estrella de la pista europea, donde también las estrellas brillan bajo techo, a los 22 años nueve veces campeón de Europa, en todas las distancias (1.500m, 3.000m, 5.000m) y superficies, aire libre, pista cubierta y cross. Del Europeo de Estambul saldrá, probablemente con dos victorias, más, en los 1.500m, donde la oposición es escocesa y se llama Neil Gourley, y en 3.000m, donde le espera Adel Mechaal, feliz y triste en su ciudad.

