La anchura de espalda, su 1,93 de estatura y el subconsciente, que conduce hacia ese violento golpeo que atemorizaba a los rivales cuando él levantaba el brazo y ellos se disponían a restar, conceden un aire fiero a Goran Ivanisevic (Split, Croacia; 51 años). Sin embargo, el croata charla distendido durante una conversación en la que aparca el traje de entrenador –tras la salida de Marian Vajda, dirige a Novak Djokovic en solitario desde esta temporada– y rebobina hacia sus orígenes; también hacia ese jovenzuelo que irrumpió en Wimbledon y desafío a los Agassi Sampras y compañía. Cedió una final contra el primero (1992), dos contra el segundo (1994 y 1998) y, cuando ya nadie daba un duro por él, por fin, elevó el cetro en 2001. Tenía 29 años y 9 nueves –es el sexto más veterano en ganar su primer grande– y entonces jugó invitado por la organización, convirtiéndose en el único tenista que ha triunfado bajo esa condición. Ningún hombre ha ganado el torneo con un ranking (125º) tan inferior.

