Entre montañas picudas y el Adriático se levanta Omis, una pequeña e intrincada villa pródiga en fortalezas, pasadizos subterráneos y con pasado como puerto pirata en la costa dálmata, a media hora en coche de Split. “El mejor sitio del mundo”, refiere Iván Perisic, que se hizo tatuar en el gemelo de su pierna derecha la iglesia del Arcángel San Miguel para llevar siempre consigo su origen. Indomable como los corsarios que se guarecían en su villa natal, Perisic es uno de esos deportistas que alcanza su máximo fulgor en las grandes oportunidades. Su gol a Japón abrió el camino de los cuartos de final para la selección de Croacia y retrata al zurdo del Tottenham como el único futbolista, junto a Cristiano Ronaldo, que ha marcado en todos los Mundiales y Eurocopas disputados desde 2014 (Messi también lo logró si se considera la Copa América).

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