Primero fue un parón de 10 minutos provocado por las protestas en favor de Palestina y en contra del genocidio israelí, tan presentes en la Vuelta a España que en Bilbao, un par de días antes, se decidió adelantar la meta tres kilómetros para evitar los disturbios con la Ertzaintza. Después llegó la exhibición del UAE, que logró el triunfo de la etapa con un Marc Marc Soler que hizo la fuga de la fuga, y, por detrás, erosionó al pelotón en las subidas para que Almeida probara a Vingegaard. No le llegaron las fuerzas, pero sí a Soler.

