<strong>El partido comenzó con el aliciente de empezar a comprobar cómo va a manejarse el Real Madrid sin Casemiro y ayer también sin Kroos, y terminó con la inevitable inquietud que genera imaginarse lo huérfano que va quedarse este equipo el día que el que falte sea Modric</strong>. Pero al fin y al cabo en eso consiste también la vida, en aprender a despedirse. Quien lo entendió perfectamente fue <strong>el público de Balaídos</strong>, que en el minuto 76 se puso <strong>en pie para ovacionar la salida del campo del croata</strong> tras un recital antológico. Un gesto bellísimo de la afición céltica.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *