Si hay algo que un inglés no puede contemplar es una derrota ante Italia, un escenario que ha teñido de ironía la prensa británica en los últimos días. Porque Inglaterra había ganado sus 29 partidos ante la cenicienta del Seis Naciones, pero llegaba en su versión más vulnerable y su rival venía de dar un susto de primer orden a Francia. En su segundo partido como seleccionador, Steve Brothwick evitó el apocalipsis devolviendo a sus pupilos a la zona de confort. Nada de florituras: orden y delantera para enjaular a los diablos italianos y ganar sin apuros (31-14) en Londres.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *