Inglaterra e Irán preparan su estreno del lunes en el Mundial (14.00, Movistar) y, por momentos, más que dos equipos de fútbol parecen las dos últimas escisiones de un partido político discutiendo gestos públicos. Los ingleses se encuentran inmersos en un debate interno sobre si arrodillarse contra el racismo antes de sus encuentros. Los iraníes discuten si abstenerse de cantar el himno como rechazo a la represión del régimen de las protestas que comenzaron con la muerte de Mahsa Amnini, a la que la policía moral había detenido por llevar mal puesto el hiyab. Y mientras, su capitán, Alireza Jahanbakhsh, acusó el jueves a los medios ingleses de actuar como agentes del caos enviados por la federación inglesa por preguntar por las revueltas.

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