Desde que Mondo Duplantis fue presentado, a las seis y media de la tarde en Nanjing, hasta que se coronó campeón, su tercer título universal bajo techo, pasaron dos horas y veinte minutos. Tiempo de sobra para que discurriera una jornada entera del Mundial. Hubo tiempo de ver a Jakob Ingebrigtsen completar el puzle y ganar, en la final de los 3.000m, la única medalla que le faltaba. Al noruego, de solo 24 años, al que se le ve más rápido en las últimas dos vueltas, le salió un rebelde, el etíope Berihu Aregawi, que tomó la cabeza después de pasar los dos primeros miles en 2m 46s y 2m 36s, y defendió la cabeza de la carrera en cada curva. Ingebrigtsen lo intentó tres veces en ese kilómetro final (2m 23s) y, sin perder la calma, acelerando en los últimos 500 metros (1m 08,93s), esperó a la última recta para acabar de sentenciar a su rival. El noruego ya tiene el oro olímpico y títulos mundiales y europeos tanto al aire libre como en pista cubierta. Ahora le falta redondear su actuación con un nuevo triunfo en la final de 1.500m (este domingo a las 13.15, Teledeporte).

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