Mal, mal comienza el Mundial para la selección española. No era lo que estaba escrito. Tenía que ganar a Cabo Verde, la más floja del grupo, por tres o cuatro goles de diferencia (eso es lo que decían los que más saben de esto) y resulta que no marcó ni cuatro, ni tres, ni dos, ni uno. ¡No marcó ninguno! Pero lo peor, con todo, no es eso, sino que tampoco estuvo cerca de meter alguno. Bueno, sí, miento, en la primera parte estrelló Ferran un remate en el travesaño. Pudo ser el 1-0 y posiblemente ese supuesto gol le habría dado un giro de ciento ochenta grados al partido.

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