Max Verstappen no se conforma con títulos. El animalito, coronado campeón del mundo hace ya varias semanas, en Suzuka y con cuatro pruebas de margen, se ha propuesto muy seriamente pasar a la historia del Mundial de Fórmula 1. Y quiere hacerlo con la misma energía que utiliza al conducir. Después de dominar ese exceso de fogosidad que le pasó factura en sus primeros años en el campeonato, el neerlandés domina todos los registros. A una vuelta es el más explosivo de la parrilla, en las tandas largas de vueltas se transforma en un martillo y cuando las circunstancias piden contemporizar también sabe hacerlo. Esto último fue la clave que le llevó a ganar en México, donde acumuló su 14º triunfo del curso, una cifra que le permite superar los registros logrados anteriormente por Michael Schumacher (2004) y Sebastian Vettel (2013), y situarse como el corredor con más victorias en una misma temporada.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *