Un día es Rory McIlroy. Otro, Scottie Scheffler. O Colin Morikawa. Justin Thomas. Max Homa. Xander Schauffele… Siempre es Jon Rahm. Bailan los rivales con los que se bate el golfista vasco en la parte alta de la clasificación cada semana, torneo tras torneo. Pero él siempre está. Un fijo en la élite, un habitante de las alturas, el golfista más regular del mundo. Y también, otra vez, el número uno. Rahm ha conquistado este domingo The Genesis Invitational, en Los Ángeles, con 17 golpes bajo par, dos de ventaja sobre Homa y tres sobre Patrick Cantlay. Y el triunfo tiene muchos apellidos: a los 28 años, es la décima victoria de su carrera en el circuito americano (una más que Seve y a una de Sergio García), la 19ª en total en su expediente profesional, su quinta celebración en los últimos nueve torneos que ha disputado, su tercer bingo en mes y medio entre enero y febrero, y el regreso al número uno del mundo superando en el listado a Scheffler y McIlroy. El estadounidense ha sido 12º con -8 en el campo de Riviera Country Club, en California; el norirlandés, 29º con -4. Nadie resiste el ritmo de Jon Rahm.

