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Los planes, a veces, salen regular. En octubre de 1990, en una cena organizada por la cadena de televisión inglesa ITV a la que asistieron representantes del Manchester United, Liverpool, Arsenal, Everton y Tottenham, se habló por primera vez de la posibilidad de crear la Premier League. Se trataba, como tantas otras veces, de que los clubes más poderosos ganaran más dinero. La jugada, en lo económico, salió incluso mejor de lo esperado. Otra cosa es que no todos los que se habían sentado en aquella mesa fueran los principales beneficiados. A ITV la adelantó Sky Sports por la derecha, en una operación que revolucionaría la relación entre clubes y plataformas televisivas. Los equipos ingleses estaban a punto de abrir las puertas de sus estadios a inversores, directivos, entrenadores y futbolistas extranjeros.