No habían pasado 24 horas desde que Nani Roma había dicho que no cree en los milagros. Pero el Dakar, y sus colegas en la caravana, le hicieron cambiar de opinión después de un susto enorme que casi le cuesta su primer podio en la carrera desde 2019, el primero desde que superó un cáncer detectado en 2022. Su alocado final en la penúltima etapa de la edición de 2026, que finaliza este sábado en Yanbu, a orillas del mar Rojo, sirve para recordar cuál es la verdadera esencia del rally, incluso en pleno siglo XXI: mucha aventura, incertidumbre absoluta hasta el final y, por encima de todo, compañerismo incluso en la élite de la competición.

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