Histórica triple corona de una Dinamarca arrolladora
Fuente: El País Original en elpais.com
Dinamarca alcanzó una cima que nadie había tocado hasta ahora en el balonmano: tres títulos mundiales consecutivos. Arrancó la final como un avión, aplacó las rebeliones francesas e hizo valer una batería de recursos casi infinita. Para gobernar el partido no le hizo falta el tiburón Mikkel Hansen, que se quedó en un único gol anotado de penalti al comienzo de la segunda mitad (acumulaba 40) y siguió la mayor parte del desenlace desde el banquillo.