En los tiempos que corren, donde las decisiones en el fútbol se dictan por cifras y no por pasión, gestos como el que tomó Miguel Pérez Cuesta, «Michu» parecen casi imposibles de ver. Durante su etapa en el Celta de Vigo -cuando militaba en Segunda división-, rechazó una propuesta del Sporting de Gijón, entonces en Primera, por un único motivo: su amor inquebrantable al Real Oviedo. «Había acuerdo entre clubes por el traspaso, en torno a un millón de euros, y dije que no», asegura el delantero.

