El 20 de marzo de 1960, en el Camp Nou, Barcelona y Real Madrid se jugaban media Liga. A falta de cinco jornadas, los blancos eran líderes con 38 puntos, los mismos que su rival. Ganó el Barça (3-1), ninguno falló en lo que quedaba y los catalanes fueron campeones por diferencia de goles general, algo que hasta entonces nunca había ocurrido. No era como ahora. El criterio era dividir los goles a favor entre los goles en contra. El resultado dejaba una diferencia mínima antes de la última jornada (más uno para el Madrid), pero insalvable al dividir.

