Lamine Yamal no pudo completar el duelo ante el Celta de Vigo. Inmediatamente después de firmar, de penalti, su gol número 24 de la temporada —el 16 en Liga—, el 10 del Barcelona miró al banquillo. Hizo el gesto con la mano para pedir el cambio y se lanzó al suelo. El Camp Nou se quedó frío. La preocupación, que había comenzado en el césped, se trasladó a las gradas: el encuentro se detuvo durante 15 minutos para atender a un aficionado que logró ser estabilizado por los servicios médicos tras sufrir una parada cardiorrespiratoria. “Tenemos que ver mañana qué pasa con Lamine cuando tengamos un diagnóstico claro. No es fácil, tenemos que aceptarlo. Igual que con Joao [Cancelo, reemplazado en el minuto 23]. Esperemos que no sean lesiones graves”, comentó Hansi Flick.

