La Fórmula 1 es uno de los pocos deportes (o el único) del planeta en el que los pilotos transmiten lo que sienten al mundo en pleno fragor de la batalla. Y la de los Países Bajos tuvo a la bronca en la Scuderia Ferrari, con Lewis Hamilton y Charles Leclerc como protagonistas. El británico se quedó varios giros detrás de su compañero y perdió una opción valiosa de podio. Tanto por la radio como en el corralito posterior, mostró su enfado y abrió un conflicto en el equipo. “Aquí no se ejecutan las órdenes al momento”, resumía el siete veces campeón.

