El Manchester City se impuso al Arsenal en el Etihad por séptima visita consecutiva y lanzó un mensaje autoritario en el día más señalado por el fútbol inglés. Fue como si la Premier contraprogramara la Champions con su cartel más importante de la temporada. El duelo en la cumbre, Guardiola contra Arteta, enfrentó a los dos equipos que mejor juegan hoy en Europa. La victoria fue para el City, que se situó como líder virtual, empatado a puntos con el único rival que amenaza con cortar la racha que conduce a su tercera liga seguida. Fue al cabo de una noche tensa, un nudo táctico entrecortado de faltas e interrupciones que atenazó a los dos equipos en el afán por evitar errores antes que por provocarlos. El partido tardó una hora en volverse partidazo y para entonces Erling Haaland sacó a pasear su martillo.

