Gurrutxaga, el futbolista que deseaba perder
Fuente: El País Original en elpais.com
Era un día histórico en Vigo. Y Vigo es una de esas ciudades a las que el adjetivo “histórico” le queda como ropa que es no de su talla. Pero lo era: un día histórico. En la ciudad no se hablaba de otra cosa. Cuando un equipo modesto puede conseguir una gesta, el fútbol se cuela en las rendijas de todas las conversaciones, se acomoda a ellas y las ensancha. El 15 de junio del año 2003, el Celta podía clasificarse para la Champions por primera vez en su historia. Y, casi de forma metafórica, nuestro rival era el realismo. Unos 9.000 aficionados de la Real Sociedad se habían desplazado a Vigo aquel día porque, de ganar el partido, podían conseguir la Liga. Básicamente, en Balaídos se enfrentaban dos epopeyas. Se enfrentaban todas las cábalas, sueños y frustraciones del mundo.