Bajo el reinado de Carlos III como bajo el cetro de Isabel II, Inglaterra sigue siendo Inglaterra, tierra de majestad, pequeño mundo, asiento de Marte, sede del Manchester City, el viejo Manchester City, banquillo de Guardiola, el mismo entrenador de siempre, obsesionado con dominar a sus rivales mediante la posesión del balón, lo más cerca posible de la portería contraria. No puede ser de otra manera en un mundo en el que los rivales, como el Leeds, no hacen otra cosa que replegarse sin vergüenza cuando pisan la misma cancha que el City.

