Cuenta su madre que de pequeño era un niño muy inquieto hasta que por casualidad vio patinaje artístico por televisión y se quedó mirándolo. Dijo que aquello le gustaba y le apuntaron a clases. Poco podía imaginarse ese Tomi, de por entonces tres años, que este deporte le llevaría a vivir en cuatro países (España, Francia, Suiza e Italia) representando a dos y a convertirse en una involuntaria estrella mediática. Para Guarino, actualmente con 26 años, su clasificación para los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina “es la cima de la montaña a la que quiere llegar todo deportista”, decía esta mañana.

