Cuando el coro de agoreros anunciaba que el Manchester City no volvería a instituirse como el equipo dominante que durante la última década dominó el fútbol inglés, cuando la fuerza de la decadencia parecía doblegar todos los intentos, Pep Guardiola hizo lo más difícil. Con la ayuda de un Bernardo Silva descomunal, y gracias a la recuperación de Rodri, el entrenador español, constructor desde la base en 2016, reconstruyó desde la ruina en 2026. He aquí al equipo más armonioso, atractivo y luchador de la Premier. Después de ir a remolque durante toda la temporada —cinco puntos abajo hasta marzo— ayer el City se impulsó hacia la remontada ante un Arsenal sufriente. Si se impone al Burnley el próximo miércoles, su equipo será líder igualado a puntos gracias a su preeminencia en los enfrentamientos directos, con 1-1 en el Emirates. Guardiola acaricia su séptimo título de Premier a falta de cinco jornadas para la conclusión.

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